Una mañana, mientras conducía a trabajar, un pensamiento entró en mi corazón como una flecha. Se trataba de mi propósito en esta tierra. Comencé a pensar “¿Qué tal si dejo este mundo sin completar mi misión?” Inmediatamente, grité al cielo estas palabras: “Dios, no permitas que me vaya de este mundo hasta que mi misión se haya cumplido” Yo creo que todas las personas del mundo tienen una misión a cumplir aquí en la tierra. No estamos aquí por accidente; tenemos un propósito en este mundo. Lo que necesitamos es descu- brir cuál es este propósito y hacer todo lo posible por lograrlo. La vida nos ofrece muchos comienzos desde el día en que nacemos y en especial el día que descubrimos cual es nuestro propósito. Este descubrimiento ocurre cuando prestamos atención a lo que real- mente importa. El día en que nos enfocamos y meditamos en el significado de nuestra existencia, este es el día en que podremos poner nuestras esperanzas y fuerzas en lo que realmente vale. Sin propósito, la vida pierde sentido, se convierte insoportable, monótona, confusa y aburrida. Sin embargo, la búsqueda para encontrar nuestro propósito en este mundo tendrá un costo, pues dependerá de las decisiones que escogemos por el camino. Se necesita tiempo, recursos y una buena actitud dispuesta a caminar en este proceso.

Momentos claves en la vida nos hace acercarnos más a este descubrimiento. Debemos prestar atención a lo que acontece en nuestro ambiente cuando estamos en esta significa- tiva búsqueda. El tiempo es esencial para descubrir respuestas a nuestras preguntas más profundas sobre el propósito de la vida. Tenemos que darnos cuenta que cada día trae sus desafíos y oportunidades para alcanzar el descubrimiento de nuestra misión. Para que una fundación se solidifique, se necesita tiempo. Para que un individuo descubra y responda a un sueño también se necesita tiempo. Si somos fieles en los pocos pasos que tomamos hacia la dirección de nuestros sueños, ciertamente llegaremos a nuestro destino. Tenemos que apren- der a esperar el momento adecuado para hacer el movimiento apropiado. Si estas tratando con desaliento en tu vida, recuerda que habrá un día mejor; confía en que tus sueños se harán realidad. Sólo tienes que aprender a esperar y prepararte para ese mejor día que está por venir. No te rindas en los momentos difíciles. Dios te ha diseñado con un propósito especial. Debemos anhelar continuamente la voluntad de Dios mediante la conexión en la oración. Una vez que adquirimos una visión, Dios proveerá para que ese sueño particular se convierta en una realidad. Él siempre lo hace! Él te conectará con los recursos e ideas para cumplir tu sueño. Más que nada, debemos reconocer que habrá gente entusiasmada para ayudarte.

Tenemos que aprender a tratar y escoger sabiamente las personas con quien hacemos contacto. Debemos relacionarnos con soñadores y hacedores. Si te encuentras a la deriva, lejos de tu sueño a causa de una persona que está drenando tu potencial, aprende a cortar esta relación que te hace daño. También debemos mostrar nuestro aprecio por las personas idóneas que se acercan para ayudarnos. La gratitud y una sana comunicación fortalecen las relaciones. Hay un gran poder en dar amor y aprecio a las personas. Deja que las buenas personas que están a tu alrededor sepan que tú las ama. Haz esto constantemente.

Por último, la actitud es el condimento y la chispa de la vida. Tenemos que aprender a tener una buena actitud en todo momento. Por ejemplo, en los tiempos de crisis descubrimos la verdadera actitud de las personas cuando estas se enfrentan a pruebas. La fibra de tu sueño depende de tu actitud. Oportunidades vendrán para los que tienen buenas actitudes. Noé tuvo una buena actitud y salvó a su familia y los animales. Abraham tuvo una buena actitud para esperar en Dios y llegó a ser el padre de una nación. José tuvo que soportar la persecución de sus hermanos con una actitud de amor y él los rescató de una hambruna mortal. Job fue probado al máximo, pero mantuvo su integridad y su fe con una asombrosa actitud. Por lo tanto Dios lo recompensó después de haber sufrido mucho. Moisés era un hombre manso y con su actitud fue capaz de rescatar a su pueblo de la esclavitud en Egipto. No importa la situación, problema, o necesidad que estas enfrentando, aprende a responder con la mejor actitud y cumple tu misión.

Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos. Salmos 138: 8