Y como la iniquidad abundará, el amor de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 
Mateo 24: 12-13

Según las Escrituras, el ingrediente principal para una vida fructífera es el amor. Los resultados de cada acción que tomamos dependen de cómo esparcimos amor sobre estos. Es cierto que en nuestros días podemos observar tanta falta de amor. Las personas generalmente hacen las cosas de acuerdo con sus actitudes egoístas personales. Vemos más discordia en los medios y en la política como nunca antes, y esto es solo el comienzo de cosas peores por venir.

¿Cómo evitamos caer en esta trampa como seguidores de Cristo? He aquí hay algunas cosas sobre qué evitar si queremos ser sinceros con todas las personas con las que nos relacionamos en este mundo. Primero evite toda acción y pensamiento de egoísmo. Este es uno de los principales problemas que enfrenta nuestra generación. Vivimos una época en que la gente se ama demasiado a sí misma. Está bien amarse a uno mismo, es un mandamiento. Pero amarte a ti mismo sin amar primero a Dios y a los demás es una verdadera traición. Debemos deshacernos del síndrome del "yo primero". La autoabsorción es un extintor de amor. La cultura del ajetreo también tiene la culpa de una generación que no tiene tiempo para expresar amor a los demás. Están demasiado ocupados para detenerse y oler las rosas. El enfoque de sus actividades se basa principalmente en una posición de auto ganancia. Trágicamente, los expertos en motivación saben cómo resolver este problema a su favor para conectarse con personas egoístas y hacer fortuna por sí mismos. El hecho de que alguien esté ocupado no significa que sea efectivo y afectivo al mismo tiempo. Por lo tanto, tómese el tiempo para estar y ayudar a las personas más necesitadas en su comunidad.

La ingratitud es el tema más triste de nuestros días. Por lo general, encontramos personas que aman las cosas y usan a otros para adquirir lo que quieren. Deberíamos amar a las personas primero y usar las cosas en su lugar. Un corazón desagradecido se enferma con el tiempo. Muchas personas ingratas suelen tener dificultades para proceder con amor. Todo lo que les importa es recibir beneficios. La cultura de "Merezco mucho más" está incrustada en todos los aspectos de nuestras vidas. Debemos aprender a estar agradecidos con Dios primero y también con aquellas personas que Él ha usado para ayudarnos en nuestro viaje.

Hagas lo que hagas, permite que la belleza y la realidad del amor sean la esencia de cada acción. Aprenda a responder a cada situación filtrando el ingrediente perfecto del amor y siga amando hasta el final. 

Por el Pastor Jorge Cardenas