Para mantenerse afilado y enfocado en avanzar, tienes que continuar renovando tu visión. Tus metas y aspiraciones dependen en cómo tu procedes en renovar tu visión. Una vida sin visón es insignificante. Una visión provee propósito, pasión, perseverancia y productividad. Es por eso que aún los grandes visionarios pasan por un tiempo de renovar su visión y así ajustarse a los retos. Por cada visión hay un tiempo de transición. Algunas veces, la adversidad aparece para destruir nuestros sueños y aspiraciones. Retos inesperados surgen para contender con la vitalidad de nuestro sueño. Para responder a estos retos, nosotros debemos ser determinantes en renovar, ajustar y enfocar nuestra visión.

Las transiciones son como un puente donde tenemos que cuidar nuestra fe y nuestros sueños. Algo por seguro, cuando tu corres con una visión encontraras algunas personas que te van animar. Así mismo, encontraras muchos que te dirán que te rindas con tus aspiraciones. Te vas ha encontrar con la palabra ¨no¨ en tu destino al progreso. Si tu determinas aguantar y saber responder a estas palabras de ¨no¨, estas se convertirán en tu combustible para lograr tu sueño. ¿Imagínate, cuantas veces Alexander Bell trató antes de lograr hablar por primera vez en el aparato que inventó y cambio al mundo? ¿Qué tal Thomas Edison cuando trato miles de veces hasta lograr prender el primer foco? ¿Que tal el magnate Colonel Sanders quien a la edad de 65 años se sentía un fracaso total y pensó en el suicidio? En cambio, el tomo $ 87.00 y empezó a usar su receta para freír pollos. El busco inversionistas que lo apoyaran pero en cambio recibió una multitud de ¨no¨. Después que su cadena de restaurantes se hizo popular, a los 88 años se convierto en un billónario.

Soñar el gran sueño en Dios no tiene límites. Se requiere pasión y mucho trabajo arduo. Si, Dios hace lo imposible y nosotros nos toca lo posible. Tenemos que hacer un esfuerzo, tenernos que ser intrépidos y valientes. Tenemos que aprender a soportar los vientos de adversidad. Es fácil y barato tirar los sueños y excusarnos cuando vienen las pruebas. Se toma fe en Dios para perseverar todo reto. La belleza de adueñarnos de un sueño surge cuando ves progreso en el camino. Todo sueño es similar a una preñes, vas a tener dolores de crecimiento. Vas a tener que hacer ajustes inusuales, se requiere más esfuerzo para hacer las cosas cotidianas cuando se está embarazada la persona. Si le preguntas a una primeriza sobre su preñes, te va ha responder que no es fácil. Aun así, el dar luz es más dramático y doloroso. Pero eso sí, la mamá normalmente se goza cuando escucha su bebé llorar por primera vez, y su sonrisa de dar luz no tiene precio. Los sueños te pueden agitar, pero la sensación de realizarlos es increíblemente apremiante.

Cuando sueñes, recuerdes que tu vida es prestada. Vienes a este mundo sin nada y te vas sin llevarte nada. Sin embargo, son los hechos de bondad y servicio a otros que hacen la diferencia de tu existencia. Es más, muchas personas están esperando por tu sueño. Ellos tendrán un impacto positivo después que tu sueño se realice. No considere el pasado como el mejor tiempo de tu vida. Acuérdate que lo mejor está por llegar. Rompe con el temor. El temor mata sueños. Cancele todo temor al llenarse del amor de Dios y sus promesas. Mantenga la distancia de personas negativas, en especial aquellas que no han logrado mucho en su vida y son campeonas en hacer que otros los sigan en su camino a destinos sin fin y sin logros. Cuídate de cualquier actitud de pereza. La pereza aborta tu potencial. Sobretodo, proteje tu enfoque cuando se disparen circunstancias diseñadas a sacarte del camino del sueño de Dios en tu vida. Finalmente, tienes que saber que Dios te ha predestinado a ganar.

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. Romanos 8:29-30

Por el Pastor Jorge Cardenas