Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra. Efesios 3: 14-15

Vida Restaurada - Iglesia Sobre la Roca KatyEn nuestros días, llenos de rutinas y horarios ocupados, es difícil imaginarse a una familia cristiana reunida alrededor de la mesa para partir el pan, compartir ideas y orar. Desafortunadamente, esta es la excepción de la regla. Los adultos y los niños suelen estar pegados a sus teléfonos inteligentes o computadoras. Hoy en día la gente suele comer su comida sin dejar su celular ó tablet. Es posible que escuche a un miembro de la familia pidiendo que pase la sal sin quitar la vista de la pantalla. De hecho, es un momento triste en cuanto a pasar tiempo de calidad en la mesa familiar.

¿Qué pasó con sentarse y comer mientras hablas con mamá y papá, ó abuela y abuelo? Estás a tiempo de rescatar a tu familia y tener “tiempo en la mesa”. El momento de la mesa es un momento crucial para relacionarse con la familia. Aquí es cuando y donde descubres y discutes ideas, sueños, dolores y esperanzas. Debemos volver a partir el pan y orar como familia. Incluso cuando los horarios entran en conflicto, debemos hacer un esfuerzo para encontrar tiempo y un lugar tranquilo para ser una familia comprometida en la conversación entre ellos y especialmente con Dios.

No es necesario que sea un tiempo súper espiritual, se trata solo de calidad. Simplemente sentarse después de una comida y abrir la Biblia indicará a todos los miembros la importancia de la reunión. Por ejemplo, puede tomar un proverbio cada día y leerlo en voz alta. Los miembros pueden tomarse un tiempo para leer los versículos asignados. Después de la lectura, se puede iniciar una conversación sobre un tema en particular dentro de las Escrituras. Después de la discusión y la conversación, los miembros de la familia pueden turnarse para expresar una oración a medida que el Señor los dirige. Descubrirá cosas extraordinarias cuando una familia ora junta. No es una cuestión de longitud, ni decir “tú” y “tú”, es una cuestión de estar en la presencia de Dios juntos como una familia.

No es así cada noche, pero cuanto más oras como familia, más unidad experimentarás. Para aquellos que tienen familias jóvenes, es aún mejor adquirir el hábito desde el principio. Dale una oportunidad y mira lo que pasa. Puedes encontrar obstáculos, pero la recompensa será increíble. Hagas lo que hagas en familia, asegúrate de tener tiempo de mesa con buena comida, buena conversación y oración.

Por el Pastor Jorge Cardenas