Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. 

Mateo 5:16

Esperamos un avivamiento en nuestros corazones, observemos la importancia del fruto del Espíritu.  No hay nada más evidente en estos días que necesitamos sobre todo un corazón humilde cuando nos acercamos a nuestro Dios.  Jesus cuando enseñó a los discípulos no les enseño para poder cambiar un comportamiento. Su objetivo era crear un estilo de vida en sus discípulos que hiciera pensar a las personas sobre el valor de Dios.  Este estilo de vida sugiere que debemos rendir nuestras propias agendas y dejar que el Espíritu de Dios nos guié. Esta alabanza glorifica a Dios en las alturas. No hay nada mejor que alabar con nuestras acciones.  Le decimos: Dios nuestro somos completamente tuyos, haz con nosotros Tu voluntad para que el mundo pueda observar la gloria de Dios en nuestras vidas.

Los mansos en Espíritu son personas que esperan al Señor.  Personas que practican la mansedumbre tienen una fuerte confianza en Dios, ellos conocen el carácter de Dios.  Estos hermanos creen lo que Dios dice en su palabra. Por esta razón son mansos de Espíritu no son débiles. La fuente de sus fuerzas vienen del Señor.  Estos hermanos son inmovibles, sus ojos miran hacia los cielos con una concentración total. Ellos se acercan a Dios por medio de sus oraciones y preguntan a toda decisión importante que deben tomar.  Ellos no observan las circunstancias, ellos esperan en el Señor. Ellos no preguntan porque el vecino o amigos son tan bendecidos. Ellos encuentran todas sus bendiciones en la presencia de Dios, y Dios les da los deseos de su corazón Salmos 37:4.

Una persona que practica mansedumbre no piensa en sí misma.  Piensa en Dios, todo lo hace para alabarle y piensa sobre el amor a la familia, amigos, y hermanos en Cristo Jesus.  En estos días buscamos un avivamiento, necesitamos recordar este versículo

“Bienaventurados los mansos,
porque ellos recibirán la tierra por heredad”

Mateo 5:5

Hermanos lo mejor es poder mostrar a todo el mundo la luz y gloria de Dios.  Dios ama a sus hijos y Él desea que podamos representarlo. Observemos el ejemplo de Jesus, Él lo dejo todo para servirle a Dios, y para servir a cada uno de nosotros.  Recibamos la gran bendición de practicar la mansedumbre que es fruto del Espíritu. 

Por el pastor James Muñoz