Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?  Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

Lucas 12:42-44

Cada día es un regalo de Dios. Cómo usamos las 24 horas de cada día es cuestión de tener buena administración. El cielo mantiene un registro de lo que hacemos durante nuestras rutina diaria, y todos serán responsables por los dones que Dios ha dado. Las parábolas de Jesús generalmente se refieren a la mayordomía. En términos generales, tenemos tiempo, talentos y tesoros para administrar esta tierra. Como somos fieles en lo pequeño, se nos dará más.

A medida que maduramos en nuestra administración, aprendemos a valorar el tiempo. Por ejemplo, las personas madrugadoras logran mucho durante el día. Nuestro carácter se muestra por la forma en que honramos a Dios con nuestro tiempo. Hoy nuestros teléfonos tienen la capacidad de rastrear nuestro tiempo de pantalla diario. Nunca ha sido más claro cuánto tiempo perdemos en cosas triviales como las redes sociales y los videojuegos. La persona promedio pierde mucho tiempo valioso. Ahora es normal ver a familiares interactuando con el contenido virtuales mientras está en la mesa. Un buen administrador del tiempo es muy consciente de estas trampas.

Según la comunidad científica, la persona promedio tiene capacidad para múltiples inteligencias, de hecho, todos tenemos talentos únicos para desarrollar y compartir. Por lo general, las personas quienes invierten tiempo para desarrollar sus talentos a menudo encuentran formas de compartirlos en beneficio de comunidad. En la parábola de los talentos, Jesús nos dice que el individuo con más talentos invirtió muy bien y produjo más. Más tarde, incluso fue recompensado con el talento de un mayordomo infiel. Por lo tanto, el cielo recompensa a quienes honran a Dios con sus talentos.

La Biblia nos dice que el amor al dinero es la raíz de todo tipo de maldad. Nuestra perspectiva sobre el tesoro financiero define nuestra espiritualidad. El dinero es un intercambio para adquirir necesidades y deseos, y cómo usamos nuestro dinero es un indicador de salud espiritual. Jesús habló mucho sobre administración de las finanzas. Vale la pena señalar que la mala gestión del dinero es ahora la segunda razón común por la cual las personas casadas se divorcian.  Los malos hábitos de dinero pueden llevar a las personas a la desesperación y la eventual ruina. Un buen administrador del dinero sigue los principios de Dios. Si eres un lector diario de Proverbios, encontrarás principios perspicaces sobre cómo administrar el dinero.

Honrar a Dios con una buena forma de usar el tiempo, los talentos y tesoros. Mientras lees la Biblia y aplicas los principios del Reino, tu vida será significativa y estará llena de Su propósito.

Por el Pastor Jorge Cardenas