La vida se trata de las prioridades. Personas que son centradas y arraigadas en sus prioridades generalmente llegan a su destino. Por otro lado, quienes son de doble animo e incoherentes andan en círculos. Por ejemplo, si un individuo sin ser entrenado se pierde en un bosque o selva, el riesgo de dar vueltas en círculos es alto. La mente puede jugar trucos en esta persona en la fabricación de que esta no reconozca el lugar donde ha estado muchas veces antes. Establecer prioridades requiere relaciones, recursos y determinación alineados con la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Una persona que valora las relaciones tiene la perspectiva correcta cuando toma en cuenta sus prioridades. La relación primordial debe ser con nuestro Padre en el cielo. Si esta relación es vibrante, entonces las demás caerán en el lugar correcto. El rey David tenía una relación muy cercana con Dios. Expresó su mayor deseo por el amor de Dios. Él tenía la costumbre de mencionar su amor por Dios a cada paso. Él disfrutaba su tiempo escribiendo, cantando y danzando para Dios. No importando sus defectos humanos y dificultades, David experimentó una forma de llegar al corazón de Dios. Nuestra prioridad en nuestras relaciones debe ser siempre nuestro Dios Todopoderoso.

Dios también nos coloca en una grupo especial llamado: la familia. Es en este grupo donde descubriremos los más apasionados sentimientos de amor y dolor. La familia es la unidad básica de cualquier sociedad. La base de nuestra supervivencia está inspirada en nuestra familia. Aprendemos a relacionarnos con otros basados en los valores expresados por nuestra familia inmediata. Por eso es tan importante dar a nuestras familias nuestra mejor actitud y cariño. El recurso más importante que tenemos que compartir con nuestra familia es tiempo de calidad. Miembros de la familia están en este mundo por una temporada corta al igual que nosotros, debemos aprender a atesorarles y apreciar cada miembro. Una familia se define por cómo cada miembro se preocupa por el otro.   Es significativo que ningún miembro de la familia se de por menos.

Evidentemente, nos relacionamos con otras personas además de nuestra   familia. Por lo tanto debemos aprender a apreciar y mantener buenas relaciones con muchas personas como nuestro tiempo y nuestros intereses permita. Como elegimos que vamos a seguir como amigos cercanos, debemos obtener un corazón de servicio. Siempre estamos conociendo personas que están ahí para ayudarnos, y al mismo tiempo nos encontraremos con aquellos que necesitan de nosotros. De hecho, temprano en nuestra vida nos encontramos con más personas dispuestas a ayudarnos. Ya cuando maduramos, nos contactamos más con personas que necesitan de nuestra ayuda. Lo que plantemos hoy, cosecharemos más adelante en la vida de otros, es una ley divina. Por lo tanto, debemos siempre estar preparados para dar lo mejor de nosotros a los demás.

La manera en que seleccionamos utilizar recursos determina en última instancia donde esta nuestro corazón en cuanto a prioridades. Si gastamos muchos recursos embotellados en nosotros mismos, nuestra visión personal se concentra en el egoísmo. Sin embargo, si ponemos las prioridades adecuadas en compartir y servir a los demás, entonces podremos disfrutar de una vida significativa. Manteniendo las prioridades correctas, también nos ayudará evitar caer en la distracción. Todo el mundo quiere una parte de ti, es vital para mantener los principios adecuados seleccionar quién y que es lo que es primero en tu vida. Sobre todo, asegúrese de que Dios es primero en todas las facetas de su vida.


Te amo, Se
ñor, mi fuerza.  El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi Libertador; mi Dios es mi roca en quien tomar refugio, mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi fortaleza. Salmos 18:1-2 


Por el Pastor Jorge Cárdenas