con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Efesios 4: 2

Un día una pareja me habló de su hija. Dijeron que desde que su bella princesa había cumplido recientemente los ocho años, dejó de escuchar sus instrucciones. No estaba bien en la escuela, controlaba su hogar, y siempre era infeliz. Más adelante en nuestra conversación comencé a hacer varias preguntas. ¿Están orando con ella por la noche antes de acostarte? ¿Leen la biblia con ella? ¿Tienen áreas en su habitación donde ella pueda dibujar, leer o armar rompecabezas? ¿La ayudan con la tarea? Lo que realmente les pedía era que pasaran tiempo con su hija y mostrarán amor y paciencia. Después, su princesa se convirtió en una bendición para todos y donde quiera que fuera. Necesitamos ser pacientes.

Vivimos en un tiempo donde necesitamos todo ya. Pasamos una o dos horas con nuestros hijos y creemos que somos buenos padres. Pero la paternidad continúa y nunca se termina. Cuando esa pareja comenzó su viaje, fue difícil al principio, pero finalmente vieron un cambio. Su princesa ya no estaba inquieta, estaba ayudando en la casa, mejoró en la escuela, y tenía alegría. El trabajo de los padres valió la pena. Nuestro padre en el cielo está haciendo lo mismo con nosotros, pero elegimos no escuchar.

Ustedes quédense quietos, que el Señor presentará batalla por ustedes.”  

Éxodo 14:14

Esto se dice para que su pueblo entienda que no es tu lucha, es la lucha de El. Tenemos muchas ganas de ayudarlo, pero Dios dice que te quedes quieto y espera por él. Si estoy enfermo, Dios lucha por mí. Si mi matrimonio está fallando, Dios lucha por mí. Si pierdo mi trabajo, Dios lucha por mí. ¿Entiendes la idea? Quédate quieto, sé paciente, Dios está contigo.

Al mismo tiempo, Dios quiere que pasemos tiempo con Él y seamos transformados. Esta interacción con nuestro Padre en el cielo nos enseña el verdadero significado de Su amor. Nos enseña que es digno de nuestra alabanza, que es santo y que esperamos pacientemente por él.

Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!

Salmo 27:14

La hija de la pareja se enteró de que sus padres realmente la querían y la amaban. Podemos aprender lo mismo. Nuestro padre en el cielo nos ama, quiere ser parte de nuestras vidas. Si interactuamos más con Él, aprendemos que Él quiere ser una bendición para nosotros, nuestras familias y nuestros amigos. Él nunca nos dejará, ni nos abandonará, así que demuestra valentía en medio de las pruebas. Debido al amor de sus padres, la hija no tuvo más remedio que cambiar. Podemos cambiar también. Sé paciente y espera en el Señor.

Por el Pastor James Muñoz